La radicalización de individuos y organizaciones en contextos de batallas culturales

Autor principal:
Sergio García-Magariño (I-COMMUNITAS UPNA )
Programa:
Sesión 2, Sesión 2
Día: miércoles, 9 de septiembre de 2026
Hora: 11:30 a 13:15
Lugar: 12B

Las tradiciones jurídicas de Estados Unidos y de Europa con respecto a la libertad de expresión y a las armas difieren considerablemente. En primer lugar, muchos países de Europa han tipificado el discurso de odio como delito cuando se cumplen ciertas condiciones, como que, por ejemplo, el discurso peyorativo dirigido a una persona por pertenecer a un grupo minoritario o vulnerable incite al odio y a la acción violenta contra dicha persona y grupo (Ibarra, 2023). En Estados Unidos, en cambio, la primera enmienda a la Constitución blinda la libertad de expresión, por lo que una expresión no se convertirá en delito, incluso reuniendo las mismas condiciones descritas anteriormente, salvo que se haya consumado alguna acción violenta cuya trazabilidad causal conduzca a la expresión previamente proferida (Legal Information Institute of Cornell, 2022). Esto es lo que sucedió con las proclamas de Trump y el asalto al Capitolio. No se juzgaban sus declaraciones en abstracto, sino su conexión con los hechos. En segunda instancia, el derecho a portar armas está muy arraigado en Estados Unidos y totalmente protegido por la segunda enmienda a la Constitución (Legal Information Institute of Cornell, 2022b).

Estos dos hechos, junto con la densidad organizacional que tiene la sociedad civil estadounidense, han generado un caldo de cultivo para que grupos con ideologías violentas y portadores de armas, como los Proud Boys, se establezcan legalmente por todo el país. El ejemplo proporcionado no es aislado. El Southern Poverty Law tiene un proyecto para identificar, cartografiar y monitorizar grupos en todo Estados Unidos que pueden catalogarse como “de odio”. Su registro contiene la impactante cifra de cerca de 1700 grupos (Kizzire & Moya, 2023), algunos de los cuales son considerados terroristas en países colindantes, tal como es el caso del grupo mencionado, los Proud Boys, que en Canadá aparece dentro del listado de grupos terroristas del Ministerio del Interior (Lieberman, Roberts & Mettler, 2021).

Desde esta perspectiva, se puede observar con claridad por qué la conexión entre la radicalización violenta y la polarización en Estados Unidos es más directa que en Europa. En contextos de alta polarización, de efervescencia emocional, de indignación y descontento, de distanciamiento entre grupos, de proclamas enardecidas, la plétora de organizaciones de odio y violentas que campa por Estados Unidos puede encontrar más fácilmente adeptos y vehicular el malestar a través de acciones colectivas violentas, como la que se produjo en el citado lamentable episodio del Capitolio.

Este artículo, por tanto, pretende explicar por qué Europa parece que puede absorber democráticamente la polarización de forma algo más efectiva que Estados Unidos.

Palabras clave: Radicalización, polarización, EEUU, UE, batallas culturales